Canon
La Belleza es el canon universal. La expresión de la verdad. No hay belleza sin canon. El referente insustituible. Efectivamente, se erige vencedora contra la fealdad, falsedad aborrecible, y el caos. Atrae a todas las almas y todas proceden de ella. Es la unidad perfecta e inconmensurable. Atrae en serenidad incluso a lo imperfecto. Transmite eternamente una sustancia inconfundible, inigualable.
La juventud pasa, y con ella, la soberbia. Porque, ciertamente, la soberbia es joven e impotente. Ignora lo que le hace daño y se defiende contra ello, atacándolo. La Belleza es siempre serena y absorbe imperfecciones al vencerlas. No pasa por el mismo sitio, aunque exprese su divinidad con la misma perfección.
La prueba más clara de esto es la exactitud de las matemáticas. Que no son un invento de la mente humana, sino un descubrimiento por medio de la abstracción. Pues estas no pueden dejar de funcionar y tener sentido, esto es, de ser como son.
Criaturas somos, y como criaturas, alabamos. Porque no es verdad que lo confuso fuera como creíamos, sino como no queríamos reconocer desde el principio, pudiendo esperar sólo lo bueno tal y como éramos, de forma natural. Luego vino todo el artificio y la invención en la tormenta de los sentimientos adversos. La guerra del hombre exterior contra el hombre interior.
La prueba más clara de esto es la exactitud de las matemáticas. Que no son un invento de la mente humana, sino un descubrimiento por medio de la abstracción. Pues estas no pueden dejar de funcionar y tener sentido, esto es, de ser como son.
Criaturas somos, y como criaturas, alabamos. Porque no es verdad que lo confuso fuera como creíamos, sino como no queríamos reconocer desde el principio, pudiendo esperar sólo lo bueno tal y como éramos, de forma natural. Luego vino todo el artificio y la invención en la tormenta de los sentimientos adversos. La guerra del hombre exterior contra el hombre interior.
Canon significa repetición. En lo pequeño y en lo grande. Repetición de la Belleza. La naturaleza del bien. Todos los números son redondos. Pero al principio, como es natural, creemos que sólo lo son unos y no otros. Pero avanzamos uniformemente en la misma senda. La senda de la rectitud. Del bien. Y no nos caemos de ella. Porque por él existimos. A él sólo alabamos, porque todo lo demás está por debajo de él y aún es confuso. Ritual divino. Que cumple y se cumple. Suma perfección de las perfecciones. Abundancia en la medida, conocida o desconocida.
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