Parte 2


No tengo grandes experiencias que contar. Me gustaría que lo fueran, porque creo que es una tendencia irresistible intentar destacar. Pero esto me ha servido para darme cuenta de que todas las experiencias son parte de la misma. En nosotros, el caso es especialmente evidente, porque somos reincidentes y predecibles hasta la saciedad. 

No quiero ser cínico. Diré, simplemente, que ahora imagino que hubiera llegado a estas conclusiones de todos modos. Que no había más de dónde sacar. Respecto a nuestras experiencias, digo que todas son emocionales y que poco nos interesa la razón, si no es para sacarle algún provecho, esto es, para nuestros sentimientos. 

La memoria es un arma racional. Quería hablar de cosas concretas para quitármelas de encima, pero me siento más anónimo que ayer. Un fantasma incómodo. Querría ser más concreto, pero soy demasiado distraído. No era tan fácil esforzarse, después de todo. Imaginaba muchas cosas que ya no me satisfacen. Intento reavivarlas, pero ya no tienen vida. El tiempo siempre hace eso. 

Nos hace quedar como tramposos en el pasado. Como si no hubiera más posibilidad que la de engañarse a sí mismo. Sin embargo, es algo que no podemos aceptar de ninguna manera. No hay nada más duro que un ideal. Todo lo que hay en este mundo es inferior y parcial. No vale la pena discutirlo. Todo lo que presumí, todo aquello de lo que estaba seguro, era una vana presunción. 

Ha sido culpa mía precipitarme. Quería una gloria fácil y pequeña. Creía que podía ser suficiente, si me esforzaba. Ahora estoy más seguro de que es imposible. Sólo hay un camino y no es fácil de recorrer. Hacemos demasiado ruido con nuestras explicaciones y opiniones, si no sabemos nada. Algunos recursos han caído en mis manos y ahora no comprendo por qué, pues podía no haber existido nunca. 

Me siento equivocado, como si no pudiese cambiar mi estado. El estado de mis sentimientos. Quiero ser más directo y claro, pero hay demasiadas distracciones en mi interior. Demasiados deseos y confusión. Me han agredido toda mi vida. Todo para darme cuenta de que necesito demasiado a los demás. Que no soy nadie sin ellos y que es extraordinariamente difícil encontrar la sabiduría. 

Lo peor es que vale la pena. Una vez la conoces, es un amor para siempre. Un camino que no termina. Y luego, todo te suena redundante y falso, superfluo, porque sabes que la sabiduría es algo más, que uno no puede expresar con simplicidad. Con la que uno desearía. Que no basta dejarse llevar, porque a menudo, por no decir siempre, acabamos donde no queríamos estar. 

No es fácil ser feliz. No hay felicidad sin lucha. Todo lo que está en nuestro camino es pasajero. Si no tenemos más remedio que aislarnos, vale más luchar por estar de acuerdo con nosotros mismos. Es la única manera que se me ocurre de soportarlo mejor. Lo que podemos aguantar es nuestro poder. 

He sido despiadado por mi desesperación. Quería saber algo distinto de lo que sé. Distinto a mi prisión. No hay nada más. Esto es lo que somos. Estos son nuestros sentimientos. Los que conocemos. No vale la pena luchar contra ellos. Es inútil. Hay cosas útiles a nuestro alcance, pero también muchas cosas inútiles. Nuestros sentidos pueden fallar. No somos perfectos. Por eso tenemos deseos. 

Hablo como un sofista. Soy consciente. Algunas cosas me hicieron darme cuenta muy pronto de nuestra farsa. Es la que debemos combatir. Todo el mundo sabe de lo que hablo. Si no debemos combatir eso, que íbamos a combatir? Qué más hay que pueda interesarnos? Qué puede haber que nos afecte más que esto?

Me he sentido realmente mal por no cambiar los hechos. Me invaden, me impulsan. Hacen parecer mi vida un infierno, pero es la de siempre. Nunca me he sentido tan solo como ahora. Tan ensimismado y desesperado. Estos son mis sentimientos. La gente no quiere escucharme ni me necesita. No a alguien como yo. Porque me siento una carga. Alguien que no armoniza con sus deseos. 

Sus vidas parecen tan simples, con tanta claridad. No entiendo mi marca. Sé que estoy huyendo y no sé a dónde. Sé que huyo de mis sentimientos. De la incomodidad y la sed, porque no me siento completo. No siento que pueda completarme. Me siento desagradado casi todo el tiempo. Como si ofendiera a los demás y ellos también a mí. 

Me siento desperdiciado, ignorado, cobarde, acomplejado. Quisiera decir que no solía ser así, pero ya no estoy tan seguro. He hablado tanto. Quería encajar en este mundo, antes de desengañarme de él. Quería ser un buen ciudadano. Ser fiel al honor, un ejemplo mejor. La gente es vil. Existe la avidez. Nadie tiene la menor idea de por qué es así y todos hacen sus hipótesis. Las que están fuera de la historia. 

Tengo miedo de ser absurdo. Lo tengo todo el tiempo. No estoy cómodo. Siento que hay demasiada responsabilidad en mis pequeñas acciones y sentimientos. Pero mi papel en el mundo es el de uno más. No era especial. Simplemente, no lo sabía. Por eso, podía soñar en paz. 

Estoy combatiendo conmigo mismo. Me estoy haciendo mucho daño. No puedo tener paz así. Hay una contradicción profunda dentro de mi alma. Una guerra. Pienso que, tal vez, no era el momento para que fuese de esta manera. Pero quién soy yo para juzgar a la Naturaleza? 

Es un desafío incomprensible para mí. No tengo datos. Estoy ciego. La gente ha elegido una vida más fácil. Lo hicieron voluntariamente o no les quedó más remedio. Tal vez, no sabían lo que hacían. Pero ya ha sucedido. Se han rendido tan pronto. De aquí a un tiempo, ya no vivirán. Será como si nunca hubieran nacido. Serán intentos fallidos de algo mejor. 

No puedo pensar diferente. Esto es lo que pienso. Nos veo absolutamente derrotados por nuestros sentimientos. Anónimos en nuestras propias vidas. Cómo puede ser esto posible? De dónde surge el exceso de nuestros sentimientos? Tal vez de los desajustes de nuestra alma. No sé qué decir al respecto. 

Me siento muy triste. Ojalá pudiera hablar de estas cosas, sin miedo de hacer daño. Porque pienso que soy agotador. Aquí, nadie quiere pensar. Nadie quiere hacerse mejor. Sólo quiere aparentarlo. Van detrás de sus deseos, como si fuesen lo único de este mundo. Sus deseos nublan sus ojos. Anulan su criterio. Les matan en vida. Yo no soy diferente de ellos. Simplemente, estoy forzado a decorarlo mejor. 

Soy neutral. Quiero ser la referencia y no me aproximo a este ideal. No estoy dentro de él. No sé si tiendo a él. Pensé que sería suficiente para mí alguna tregua. No fue suficiente. Para el tiempo, nada es suficiente. Si algún golpe de suerte me ilumina, seguirá siendo demasiado para mí. Más de lo que merezco. Estoy aquí para ridiculizar el mundo. Ese es mi cometido. 

Todas esas grandes mentes del pasado, estén vivas o no, es como si nos mirasen desde la posteridad. Como si examinasen nuestros pasos, para ver si distinguimos el camino correcto. Porque existe. Y muchos fallan. La historia nos puede engañar y robarnos la vida. Creía que sería apasionado por más tiempo. Pero se me escapa la vida y estoy muy cansado. 

Quiero consagrarme a la verdad para no tener que luchar ni sufrir más. Parece ser que para hacerlo, tengo que luchar y sufrir. Parece que no existe otra manera. Debo razonar hasta el final. Y esta es la vida que me ha tocado vivir, a mí, Victor, del siglo XXI, vivo, todavía, esperando la nueva embestida de sus sentimientos. 

No soy impecable y tampoco soy ejemplar. Es demasiado duro este camino. Me exigen menos y yo me exijo más. No estamos sincronizados. Estoy enfadado conmigo mismo porque no sé qué hacer. Planeaba estar más seguro. Lo exigía. Creía que sería suficiente con eso, con mi orgullo, y sin embargo, me hallo como un hombre vulgar y vergonzoso, que no sabe qué más hacer con su vanidad. 

Esta es mi purificación, si es que tal cosa existe. Rechazo nuestro mundo miserable y voy en busca de uno mejor. Un mundo de las ideas. Infinitamente lejos de este. Porque este mundo es decepcionante. En él, ningún sentimiento permanece. En él, no nos pertenecemos a nosotros mismos. Pero necesitamos pertenecernos. Disculpad mi discurso paternalista. Realmente pienso así. 

Todo lo que he recibido en mi vida, todo el milagro, siento que lo he desperdiciado, después de todos mis esfuerzos. Los falsos dioses me han abandonado y no sé adónde volverme para mirar a Dios. Porque tampoco sé cuánto me he alejado de Él. Porque huimos de Dios, sabemos que no somos como Él. 

Quería hacer grandes cosas en este mundo, cosas que ahora me avergüenzan y me incomodan, como no imaginaba que sería posible. Estaba tan seguro de que bastaría, de que podría cargar con los deseos de mi espíritu, satisfacerlos, hacerme glorioso. Pero encuentro miseria en mi alma herida, el mayor deseo de purga que nunca haya sentido dentro de mí. 

Esta es la verdad. No quiero ocultarlo por más tiempo. Si estas letras no están vivas, yo quiero estarlo y usarlas por ese motivo. Quiero mostrar a los demás mis sentimientos. Necesito expresar esta carga para seguir adelante, sobrevivir así. Si cambio, no será por la fuerza que domino ahora, sino por la que me seguirá dominando a mí, cuando esta tormenta pase como las demás. 

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