Disparate profano
Nuestra necesidad de soñar es la más hermosa de todas. Nuestro mundo de sueños nos rebasa y el que no es nuestro, siempre nos acoge. Si hay un Juicio, no es el mío. Yo he llegado el último. Ya sé el tipo de escritor que no quiero llegar a ser. Nuestra profesión nos elige. Tu mentira es más sofisticada que antes, verdad? Cada uno tiene la suya. A lo mejor tienes miedo de lo que basta. De que haya de sobra para que te baste, de lo que sea.
Éxito es tener amor, amistad, salud, tiempo, dinero, talento, experiencia. Tenerlo de verdad, conocer mejor su valor. No he sembrado en mi corazón, pero creo que ha sido sembrado. Florece cada instante. Me gustaría demostrar que se pueden hacer las cosas mejor, de otra manera, pero en mi mente, relleno con desconocimiento lo que es conocimiento. Lo hago constantemente. Otros saben mejor lo que hacen. Hoy estoy más seguro. No sé mañana. Me gustaría demostrarlo por mí. Ahí está el fallo imborrable. La náusea que se nos escapa. La que nos nuble, nos enloquece, nos distrae y nos sume en el sueño de vida y muerte.
Es peligroso dejarse llevar demasiado. Hoy sé que el sueño es distinto. Pero, qué sabré mañana? No acepto mi lugar, en mi propio interior. Todo el placer es estético, hasta el más íntimo. Aún tengo miedo de equivocarme. No quiero entregarme. No me siento preparado. Temo fallar. El fallo me parece posible todavía, cuando me descuido lo más mínimo. Y, sin embargo, veo que todo es siempre lo mismo.
Parece que estoy aquí para incordiar, para confundir. Cuándo ha sido más fácil conseguir nuestro propósito? No podemos culpar a otros de nuestras acciones, si ni siquiera sabemos todo lo que las produce. Nos venderíamos muy barato si no tuviésemos miedo. Qué nos retiene?
No termino de escuchar mi historia, como si alguien me la estuviese contando y supiese todo lo que va a suceder. No soy yo. No sé quién es. Tampoco sé si puedo estar equivocado. Una y otra vez me digo, sin control sobre mis pensamientos: te estás engañando a ti mismo. Y, sin embargo, al menor descuido me encuentro soñando de nuevo, tan cómodo, tan autorrealizado como siempre. Tiene que ser natural, correcto, insuperable. Qué podría ser, si no?
En realidad, nunca estuve seguro de lo que pasaba. Contaba historias que no eran mías. Imitaba lo ideal torpemente hasta cansarme y ahora ni siquiera sé qué fibras me queda por tocar. He decidido soñar en silencio, en soledad, por si, tal vez entonces, puedo reconocer algo nuevo, puro o propio. No lo he encontrado en el mundo. Quiero vivir aquí, aunque haya sufrido. Sé que no puedo huir, pero no parece servir de nada. Lo intento aquí. No tardo en sentirme atrapado de nuevo. No he encontrado una salida mejor que esta.
Si el mundo no está condenado, si todavía hay bondad en nosotros, dentro de nosotros, quiero encontrar toda la que pueda, protegerla, multiplicarla. Me parece un instinto de supervivencia. Lo absurdo y lo cotidiano es combativo. Pasamos de largo. Soñamos con lo imposible, una y otra vez. No controlamos la pasión verdadera. Fingimos para los demás y para nosotros mismos. Lo emocional aún importa.
Quisiera decir otras cosas, otras mejores, pero no sé si existen, si están ahí, a mi alcance o fuera de él. Esta es mi manera de relacionarme, un trozo despedido de identidad, irreductible y explosivo, tal como es. En verdad, no está tan mal. Quisiera poder estrecharme a los demás, estar más cerca porque, tal vez así, mis sentimientos (melancolías) serían menos intensos. No sé si esto es posible. La ficción es un opio agradable que no podemos poseer completamente. Recurrimos a él como mendigos, siempre a por más. En ella ponemos todas nuestras esperanzas, aunque nos lleve tiempo. El que resiste, recae. Una y otra vez.
Quiero sentirme de otra manera. Escapo de mentira. Me doblo, pataleo, grito, porque estoy aquí. No consigo colmar a los demás ni a mí mismo. No sé quién soy. Aún deseo vengarme de mis propios aliados, los que me han soportado tanto. Algunos ni siquiera saben que existo y probablemente nunca lo sabrán. Si de verdad es lo mismo, por qué estoy seguro de que me importa demasiado? Qué sorpresa: otro delirio materialista. Un callejón sin salida al que damos la espalda. Pero estamos cada vez más metidos en él. Las fugas son trampas del tiempo.
Esa es la verdad. Me sorprendo en esos pensamientos. No estoy cómodo en ninguna parte, existente o inexistente. No sé cómo puedo creer que llegará ese momento. No me parece un refugio seguro, para mis sentimientos, si cambian con esta ligereza descomunal, inconmensurable. Tal vez eterna. Despilfarro narcisismo y exaltación.
Imagino honores y gloria, pero no creo en ellos, en realidad. Es sólo la inercia de mi cultura, tal vez la biología o quién sabe qué más. Me da igual. Lo olvido. Estoy dejándome llevar. Es agradable pasar la vida así. Vivir es fácil con los ojos abiertos o cerrados. Todo es lo mismo. Pasa como si no pasase, en realidad. No creo que pueda expresarlo mejor. Muchos días llenan las mismas faenas, muchas épocas. Muchas sociedades, juegos de equilibrio.
Esa es la verdad. Me sorprendo en esos pensamientos. No estoy cómodo en ninguna parte, existente o inexistente. No sé cómo puedo creer que llegará ese momento. No me parece un refugio seguro, para mis sentimientos, si cambian con esta ligereza descomunal, inconmensurable. Tal vez eterna. Despilfarro narcisismo y exaltación.
Imagino honores y gloria, pero no creo en ellos, en realidad. Es sólo la inercia de mi cultura, tal vez la biología o quién sabe qué más. Me da igual. Lo olvido. Estoy dejándome llevar. Es agradable pasar la vida así. Vivir es fácil con los ojos abiertos o cerrados. Todo es lo mismo. Pasa como si no pasase, en realidad. No creo que pueda expresarlo mejor. Muchos días llenan las mismas faenas, muchas épocas. Muchas sociedades, juegos de equilibrio.
Quiero volver al primer sueño, por si consigo averiguar (si tengo esperanza suficiente) qué es lo que salió mal, si no es sólo una ilusión invencible, en lo grande y en lo pequeño. Si realmente había un camino mejor que el nuestro, el de todos, porque no consigo quitarme la angustia y la sed, la carga, el deseo de ser lo que no soy. Algo más. Cualquier cosa diferente, libre. Especial. Porque ni siquiera sé quién soy, ni quién quiero ser. Por qué sólo imaginar? Luego, seguiremos hablando sin cansarnos de la dificultad de expresar los sentimientos sinceros.
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