Terminar mi biografía
Pocas veces siento un impulso o convencimiento como este. Hace mucho tiempo que quiero terminar de contar mis experiencias, su justo valor. Siento que es innecesario, incluso una molestia. Proust ya escribió sus doce volúmenes y no hacen falta más biografías. No soy un tipo distinto de hombre. Es para presumir.
Creo que fue especial. Sé que persigo una vida que no es real, pero es exactamente la que quiero perseguir. En esa biografía ideal todo está en su sitio, es su sitio: personas, lugares, momentos, sentimientos y objetos. Nada se sale de su lugar porque es su lugar. Aún crees que exagerar no es necesario?
No elegimos el valor, la importancia de las cosas. Nos sometemos al cambio que no vemos empezar y acabar. Somos una parte más del todo. No tiene sentido discutir nuestra falta de poder sobre nosotros mismos. Quería hablar de mi pasión con entusiasmo y con delicadeza. Ahora, siento que sería casi despreciable. Hay otros temas más importantes que discutir.
Por supuesto, esto no significará gran cosa y seguiré desprendiendo detalles incontrolables. Lo que pienso de mi vida ahora es radicalmente opuesto a mis seguridades pasadas. Ni soy especial, ni diferente, ni me espera, probablemente, un destino diferente. Sin embargo, he descubierto un valor en la estrategia del pragmatismo que no deja de seducirme. Lo considero una amenaza por principios morales.
Es una lucha que no termina. Hablo de las relaciones y el pensamiento humanos. Son tan extraños. No sé todo lo que existe, pero todo lo que nos importa es inmaterial. Asumimos que existe antes de discutirlo, porque lo recibimos y está en nosotros. Quien no crea esto no podrá entender nada más real.
No tengo que narrar muchas cosas, pero sí quiero decir las adecuadas. Es tan pronto, todavía. No sé por dónde escapará el entusiasmo. Tengo que esperar un poco. No contemplo todas las posibilidades. Estaba demasiado distraído con las que me interesaban. Aún no sé muy bien lo que persigo. No creo que mi necesidad sea extraña para mí. No tengo que saber todo sobre ella, ni cómo explicarla. Es tan espontánea que busca su camino sin mí.
Pero no puedo entender cómo puedo desconocerme a mí mismo, qué me hace desconocerme, imaginando que somos seres superiores al resto, nuestro mundo, nuestras sensaciones, conceptos, sutilezas, materias diversas. Todo eso cae a manos de la pasión y la imaginación, porque es incontrolable desde el principio. Un corazón de niño habita en cada hombre.
Las luchas son estériles, cuando se lucha por migajas. El mundo es miserable para conocerse mejor a sí mismo. No conozco todos sus secretos. Tampoco los conocía antes. Por eso debo estar aquí. Me siento orgulloso de esta trampa. No sé por qué. Siento que ya existe sabiduría de sobra, para quien la busca. Es tan fácil presumir ahora. Todos los medios están al alcance. Todos vendemos humo. Todos caemos por el mismo lado, pero nos escondemos antes. Necesitamos escondernos, como esconder lo que nos parece más valioso. Parece innato, irresistible.
Hablo de nuestra naturaleza. Me gusta que seamos así. Tiene que gustarme. Hay una flexibilidad en ello, una versatilidad que no termino de comprender, que siempre me atrapa de nuevo, antes de que me de cuenta. Es extraño y especial, más que nosotros mismos. Por eso creo que tiene sentido la belleza, no un sentido estético. Así veo yo nuestra situación en el mundo, si es que todos somos esencialmente iguales.
Comentarios
Publicar un comentario